Rutinas diarias: ¿cómo pueden ayudarnos en el día a día?

Rutinas diarias

La solución para conseguir que los peques realicen actividades que normalmente rechazan pueden ser las rutinas diarias.

Para muchos papis y mamis la llegada de la hora de acostarse es uno de los momentos más complicados del día, por ejemplo. Los peques no quieren ir a la cama y tratan de emplear mil estrategias para evitar acostarse… se escapan, piden decenas de cosas, lloran, etc. Si buscas una forma de simplificar este momento, de conseguir que incluso sean los peques quienes te pidan ir a la cama, lo que necesitas es establecer una rutina.

Las rutinas diarias son realmente útiles para trabajar con los peques, ya que se sienten mucho más seguros y tranquilos si saben en todo momento qué va a venir después. Las puedes usar para acostarse, para ir al cole, para comer…

Un rutina no es más que una forma ordenada de hacer las cosas. Una serie de pasos que tienen como objetivo llegar a una determinada situación. Esos pasos caminan hacia el objetivo poco a poco, consiguiendo pequeños hitos y manteniendo a los niños entretenidos y centrados.

Si esa rutina consta de cosas divertidas, que los peques quieren hacer, acompañadas de cosas que les cuestan más, conseguiremos que las hagan todas con naturalidad. La idea es que todas esas acciones se hagan en conjunto, por tanto, si quiere hacer eso que tanto le gusta, debe entender que antes o después viene algo que no le gustaba tanto. Ahora en este nuevo contexto lo harán con naturalidad.

Por tanto esto es lo más importante en una rutina; la perseverancia. Debemos tener claro cuáles son los pasos que queremos seguir y ejecutarlos de forma ordenada durante días. Es vital ser insistente, ya que establecer una rutina requiere tiempo. Hasta que el peque la entienda pueden pasar semanas o meses (depende de cada uno), un tiempo en el que podrán aparecer llantos y rechazo a las actividades propuestas.

Es importante que mientras se establecen las rutinas, se las expliquemos a los peques. Debemos decirles qué se está haciendo y qué tocará hacer después, todos los días, así les resultará más sencillo aprender los pasos. Resulta muy motivante para los peques que se trate de un juego en el que puedan participar. Según su edad podemos hacerles preguntas tipo adivinanza, podemos incluir canciones que resulten motivantes… debemos adaptarnos a sus gustos y utilizar nuestra imaginación con mucha paciencia. Se trata de convertir las actividades que no les atraen en momentos divertidos que no rechacen.

¿Cómo crear rutinas diarias de sueño?

Imaginemos a un peque al que le gusta mucho bañarse y hablar con su abuelo por teléfono y evita tener que irse a dormir.

Una manera de empezar a crear una rutina de sueño podría ser empezando el proceso con el momento del baño. Al llegar la hora de bañarse, el peque puede esperar a que mami o papi prepare el agua mientras juega con el otro a irse desvistiendo poco a poco y llevando su ropa al cesto de la ropa sucia. A continuación llega el baño y se lo pasa en grande jugando. Al salir colabora en el proceso de vestirse y mientras se calienta la cena llama a su abuelo y habla unos minutos con él. Cuando la cena está lista se la toma y toca ir a la habitación con papi o mami, que le lee un cuento o le canta una canción antes de dormir, le pone un proyector con sonidos relajantes, etc. Estos pasos le facilitan estar tranquilo y ser capaz de dormir con mayor facilidad.

Rutinas diarias

Establecer rutinas diarias: claves a tener en cuenta

Es importante mantener el orden en el que se realizan las actividades, para que el peque las interiorice y acabe siendo él el que las pida. Debemos intentar que la rutina
empiece siempre más o menos a la misma hora, para que adapte su reloj interno a la misma. Si queremos conseguir terminarla a una determinada hora, debemos calcular el tiempo que nos llevan todos los pasos.

También es importante saber que cuanto antes empecemos a establecerlas, mucho mejor. Se pueden trabajar las rutinas desde que son bebés observando su evolución y adaptándonos a ella. Con las rutinas de sueño, por ejemplo, no tiene la misma capacidad ni las mismas necesidades un recién nacido que un peque más mayor, y tampoco existen fórmulas mágicas.

Las mamis y papis conocemos a nuestros peques y debemos buscar la manera de crear rutinas diarias que se adapten a sus necesidades. Por mucho que los peques de nuestros conocidos, familiares o vecinos se acuesten a las 8, si el nuestro no esta preparado hasta las 10, debemos tener paciencia e ir intentando adaptar su horario a las necesidades familiares. Sin prisas, y siempre respetando las características de cada peque. Según van creciendo van siendo capaces de gestionar mejor el sueño por norma general, y siempre los hay más y menos dormilones. ¡Evitemos las comparaciones!

Establecer rutinas es un proceso que requiere tiempo y paciencia, repetir los mismos pasos durante varios días según cada peque, y se necesita intentar no saltársela para no perderla.

Beneficios de las rutinas diarias para peques y padres

El uso de las rutinas diarias aporta beneficios tanto para los peques como para las mamis y papis. A los peques les proporcionan tranquilidad al saber lo que viene después. A los papis y mamis también nos facilita realizar las actividades, ya que no hay que estar improvisando todo el tiempo, probando a ver que funciona. Si descubrimos cómo conseguir realizar ciertas actividades con nuestros peques, nos sentiremos mucho menos cansados al final del día y más felices.

Esta es una idea de posible rutina de sueño, pero cada peque es un mundo y hay que observar atentamente sus gustos y preferencias. Utilizarlas adaptándose a las características familiares, ya que habrá veces que puedan participar mami y papi, uno de ellos, algún abuel@, ti@, etc. Depende de cada familia, pero lo importante es buscar nuestra propia fórmula, para que funcione en cada caso.

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