Pilas: ventajas de las recargables y qué hacer con las que ya no sirven

En los tiempos que corren es muy habitual que los juguetes de nuestros peques usen diferentes tipos de pilas. Es cierto que debemos enseñar a nuestros hijos e hijas a valorar los juguetes tradicionales, pero incluso el juego tradicional ha evolucionado y hoy en día encontramos conceptos clásicos reinterpretados con nuevas tecnologías. Un ejemplo son las peonzas i-Top de las que ya os hemos hablado en ALI Juguetes.

En el futuro nos será imposible evitar que nuestros hijos acaben usando juguetes que necesiten energía eléctrica para funcionar. Por esa razón queremos daros algunos consejos a la hora de realizar vuestras compras.

En primer lugar elige bien el juguete que vas a comprar. Hay muchos productos que podrás encontrarlos en dos vertientes; funciona con pilas o a batería. Si, es cierto que habitualmente los que funcionan con pilas son algo más baratos, pero a la larga suele resultar más rentable gastar un poco más en un producto con batería.

Por tanto analiza el número de pilas del producto y en base a su funcionalidad y al uso que los peques hagan del mismo, trata de predecir la duración de las mismas (muchos juguetes ya lo indican en su caja) y hasta una idea del gasto extra en pilas que tendrás que asumir.

Pilas recargables, existen diversas opciones:

Si la única opción es adquirir un juguete a pilas, recuerda que puedes hacerte con unas recargables. Existen distintos tipos de pilas recargables, aunque las más comunes son las NiCd, las NiMH y las Li-Ion.

Pilas NiCd:

Son las llamadas “Níquel Cadmio”, las primeras en surgir. Son más baratas que el resto de opciones, pero tienen menor tiempo de vida útil y menor capacidad de carga. Sufren bastante el llamado “efecto memoria”, que hace que la pila no se recargue por completo con el uso, por lo que se recomienda no cargarla hasta que se vacíe por completo. Además este tipo de pilas es muy contaminante y utiliza materiales pesados en su composición, como el cadmio, por lo que tampoco son las más adecuadas para estar en manos de un niño.

Pilas NiMH:

También conocidas como Níquel Metal Hidruro. Ofrecen mayor capacidad de carga y tienen un tiempo de vida más prolongado, permitiendo hacer muchas más recargas. Es por eso que en la actualidad son las pilas más utilizadas, ya que su precio no es tampoco exagerado. Tienen un efecto memoria mucho menor o inexistente, y además son menos contaminantes ya que no utilizan ningún material pesado.

Pilas

Pilas Li-Ion:

También conocidas como pilas de “ion de litio”. Hablamos del tipo de pila más reciente, mucho más ligeras que el resto, con una elevada capacidad de carga y mucha más duración. No tienen ningún problema de efecto memoria y su ciclo de cargas es mucho mayor. Por el contrario suelen ser más caras y debemos tener cuidado, no exponerlas a altas temperaturas, ya que corren el riesgo de arder o explotar. No debería de ser un problema en juguetes.

Debemos tener en cuenta además que cada tipo de pila requiere de un cargador específico. Existen cargadores que pueden cargar diferentes tipos de pilas, pero asegúrate siempre de que hay compatibilidad entre pila y cargador.

¿Qué hacer con las pilas que ya no nos sirven?

Ahora que ya sabes qué tipos de pilas existen solo nos queda un último consejo: recicla. Todas las pilas contaminan, tanto las recargables como las normales, y lo hacen con materiales pesados que son perjudiciales para el medio ambiente y para la salud. En un vertedero normal estas pilas pueden ser quemadas o, simplemente por descomposición, dichos metales pueden acabar en el agua o en otros elementos al alcance de la población.

Por tanto debemos utilizar los contenedores de recogida de pilas que están a nuestra disposición en multitud de establecimientos públicos y privados, tanto en pueblos como en ciudades. En nuestra tienda, por ejemplo, podrás deshacerte de tus pilas usadas sin ningún coste y de forma sencilla, gracias a nuestro contenedor de la Fundación Ecopilas. ¡Ya no hay excusa para desechar las pilas de manera inadecuada!

Os animamos a fomentar el uso responsable de las pilas y a informar a vuestro entorno si desconocen la importancia de deshacerse de ellas de manera adecuada. Una buena idea es tener una cajita en casa, fuera del alcance de los peques, en la que guardemos las pilas para el contenedor específico y las llevemos cuando sepamos que vamos a un lugar donde podamos depositarlas. Así fomentaremos el que toda la familia sepa dónde esperan las pilas hasta irse de nuestras casas y nos resulta cómodo retirarlas cuando ya no van a utilizarse más, sin que acaben en la basura que no deben.

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