Juegos tradicionales y sus beneficios para los peques

Juegos tradicionales

Los juegos tradicionales aportan numerosos beneficios a los peques y son perfectos para divertirse en grupo, con participantes de diferentes edades.

Existen numerosas opciones de juegos tradicionales ideales para disfrutar de actividades al aire libre, con ningún o muy poco material, permitiendo disfrutar a los participantes del contacto con la naturaleza.

Algunos ejemplos de juegos tradicionales son “La Mariola” en la que se dibujan unos cuadrados en el suelo con tiza y se juega saltando sin tocar las líneas desplazando una piedra, “El Brilé” en que que se necesita una pelota y dos equipos, “La gallinita ciega” en la que se tapan los ojos de la gallinita y cuando consigue atrapar a otra debe adivinar de quién se trata, o numerosos juegos de saltar a la cuerda por turnos, con sus correspondientes canciones.

También hay versiones que se adaptan tanto al exterior como en espacios cubiertos, siendo perfectos para los días de lluvia, como la peonza o las canicas.

Beneficios de los juegos tradicionales para los peques

Los juegos tradicionales fomentan las habilidades sociales, ya que al jugar en grupo los peques aprenderán a respetar turnos, normas del juego, conocerán a otros peques creando o fortaleciendo vínculos de amistad.

Sirven para desarrollar la imaginación, proponiendo variaciones en las normas de los juegos tradicionales, por ejemplo. Además, permiten disfrutar de diferentes entornos. Entre ellos de la naturaleza, en la que descubrirán animales, cómo caen las hojas de los árboles en otoño, que según la estación y el tiempo que haga deben abrigarse más o menos, etc.

Al practicarlos se desarrollan diferentes habilidades motrices. Según el tipo de juego los peques tendrán que correr y parar en un momento determinado, moverse al ritmo de una canción… trabajando la motricidad gruesa; al utilizar la peonza, canicas… trabajan la motricidad fina.

Los juegos tradicionales permiten experimentar situaciones en las que se trabaja la coordinación óculo-manual, al tener que correr a por la pelota y cogerla sin que se escape, por ejemplo.

Fomentan la concentración, necesaria para actuar en el momento adecuado, y la memoria para recordar las normas del juego o las diferentes canciones. También fomentan la toma de decisiones y la capacidad de utilizar la paciencia hasta que les toque participar, además de la empatía, poniéndose en el lugar del resto de los peques que se encuentran jugando.

Juegos tradicionales
Juegos tradicionales

Normalmente no suelen necesitar un adulto que organice los juegos tradicionales y son los propios peques los que, en grupo, resolverán las diferencias que se presenten, practicando habilidades como la negociación o la capacidad de expresar sus preferencias ante el resto de participantes, a la hora de decidir el juego.

El papel del adulto durante los juegos tradicionales

Las mamis y papis podemos adoptar el papel de participantes en los juegos tradicionales, en caso de que no haya un número suficiente de jugadores por ejemplo, estrechando lazos con nuestros peques y disfrutando un momento de juego en familia, en el que pueden participar diferentes generaciones recordando su infancia.

O podemos tomar el papel de observadores que en caso de conflicto ayudemos, si vemos la necesidad, a mediar para que pueda continuar el juego, pero interviniendo lo mínimo posible. Hay que permitir que los peques jueguen libremente y aprovechen al máximo la oportunidad de practicar las diferentes habilidades sociales, fomentando su autoestima, al verse capaces de tomar decisiones en grupo y expresar sus preferencias.

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